La de certeza lo que inquiría; no obstante,

La fenomenología
es, según Husserl, y como sus raíces etimológicas indican (phainomenon =
fenómeno / logía = estudio o ciencia), un conjunto de conocimientos que apuntan
hacia el entendimiento de los fenómenos que ocurren en nuestro mundo
circundante con el fin de inteligir el propósito de los mismos. Dicho de otra
manera, la fenomenología busca resolver las cuestiones humanas y filosóficas
recurriendo siempre a las experiencias intencionales, lo que indica que deben
siempre vislumbrarse de manera subjetiva. Basándose en esta concepción, Husserl
hace una crítica a las ciencias naturales (Naturalismo) porque propician el
objetivismo como si fuera la razón, y para esto tomó como referencia al físico,
matemático, astrónomo y filósofo italiano Galileo Galilei.

Husserl muestra a
lo largo de toda su obra un desentrañamiento de la idea científica de que la
vida y todo lo que arropa para el ser humano debe ser concebida desde un punto
de vista objetivo, basándose únicamente en la pretensión de que la razón y la
verdad se encuentran alojadas en la química, la física y sus ramas, ya que son
las que consideran como objetivas. Sin embargo, existe un fallo fundamental en
esta concepción y Edmund se dio cuenta al notar que resulta imposible intentar
describir la realidad fundamentándonos únicamente en los hechos, e incluso
resalta textualmente: “Meras ciencias de hechos hacen meros seres humanos de
hechos”. Con esto quiere decir que detrás de toda ciencia hay un alto grado de
subjetividad, porque, por ejemplo, la física es una ciencia fáctica que se
cimenta sobre las matemáticas, la cual es una ciencia formal (aquellas que
surgen de la mente humana), de modo que automáticamente pierde la objetividad
que dice tener y se contradice.

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A partir de lo
mencionado anteriormente, Husserl propone la fenomenología trascendental como
solución, abriendo así el paso hacia una nueva forma de concebir la vida, una
más humanizada y que ayudaría a superar la “crisis” que describía. En concreto,
el objetivo principal de esta resolución es que se dejen de ver las cosas tal y
como son, debido a que esto presenta un hueco al mostrar solo el “qué” dejando
de lado lo que involucra, es decir, su esencia. Para aterrizarlo, puedo
mencionar el siguiente ejemplo: si un sociólogo se encuentra investigando las
causas por las que numerosos adolescentes se suicidan en un determinado país,
lo normal sería que lleve a cabo sus análisis y que al final tenga datos
estadísticos que expliquen con un alto grado de certeza lo que inquiría; no
obstante, este sociólogo solo está haciendo este trabajo porque sí, y para
Husserl lo que debería hacer es irse más allá del hecho, adentrarse en las
implicaciones morales del asunto y posiblemente confeccionar soluciones
eficientes que detengan este problema, porque al final del tramo lo importante
para Edmund es que siempre observemos los asuntos desde el punto de vista más
humano.

 

Por otro lado,
Husserl planteó dos conceptos vitales que se desprenden de la epojé (estudiar
los fenómenos suprimiendo o apartando parcialmente lo que se concibe como
legítimo o correcto) para que la fenomenología trascendental funcione
adecuadamente, y estos son: la reducción trascendental (poner entre paréntesis la
existencia de lo inferido como adecuado) y la reducción eidética (enfocarse en
el objetivo principal de lo que se está estudiando). Apoyándose de estos preceptos,
Husserl se encarga de minimizar las ciencias naturales y de priorizar las
ciencias que se enfocan en el ser humano, a menudo denominadas como ciencias
espirituales o humanas (filosofía, historia, antropología, etc.). Para
concluir, me gustaría citar una frase del mismo Edmund Husserl que, a pesar de
no estar en el libro que leímos superficialmente, me llamó mucho la atención
cuando investigaba reseñas y resúmenes porque sintetiza bastante de lo que
hablaba, y dice: “La meta ideal de la filosofía sigue siendo puramente la
concepción del mundo, que precisamente, en virtud de su esencia, no es ciencia.
La ciencia no es nada más que un valor entre otros.”